viernes, octubre 20, 2017
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Federación propone más contribución para crear pensión cafetera

Roberto Vélez, presidente del gremio, alerta por la gran desprotección de los cultivadores.

La contribución cafetera es un impuesto parafiscal que todos los productores de café pagan al Estado. Actualmente, los cafeteros pagan 6 centavos de dólar por libra exportada. Esos recursos van al Fondo Nacional del Café, para financiar toda la operación del gremio, la cual se desarrolla por medio de la Federación de Cafeteros.

Roberto Vélez, gerente general de la Federación, propone elevar la contribución a 7 y medio centavos de dólar con una destinación exclusiva: la renovación de cafetales y la creación de un “piso de protección social” para los cafeteros. Es decir, asegurar el pago de pensiones que hoy no tienen.

De otro lado, Vélez revela que se está estudiando con el Gobierno un proyecto para la formalización laboral del campo, “que hoy está un poco a la merced de nada”. El gerente se queja del abandono de la protección social del campo.

“He hablado con los cafeteros sobre la conveniencia de aumentar la contribución, pero direccionando el alza a las cosas que necesita hoy el cafetero”.

¿A qué se refiere en concreto?

http://picasion.com/

Hay dos cosas que son fundamentales hoy en la caficultura: una es la renovación de cafetales, que vale más o menos 70.000 millones de pesos al año si uno quiere mantener un 10 por ciento del área renovada. La renovación hay que hacerla cada año para poder tener cafetales jóvenes y productivos. Y dos para crear un piso de protección social para los cafeteros. El problema es que los cafeteros se están envejeciendo. Llegan a una edad madura y a la vejez, y no tienen ningún tipo de protección.

¿Y a qué llama usted “piso de protección”?

Beneficios para poder ofrecerle al cafetero alguna ayuda, algo para su vejez.

¿Con recursos del Fondo?

Con los recursos del Fondo. Una de las cosas más sentidas de los cafeteros, que yo he podido observar en mis recorridos por todo el país, es la falta de pensión. Mire: la edad promedio del cafetero es hoy ya de 57 años.

¿Cuántos cafeteros hay en Colombia?

Alrededor de 550.000, y están preocupados por la vejez. El problema es que no ha habido ahorro para la vejez.

¿Su idea es crear ese ahorro a través del aumento de la contribución?

Sí. Llevar la contribución de 6 a 7 centavos y medio. 1 centavo para renovación y medio centavo para el piso de protección social.

La edad promedio del cafetero es hoy de 57 años

¿Para crear una ayuda para la vejez de los cafeteros?

Sí, para empezar a hacer algo, y ojalá podamos combinar con el Gobierno para que, por cada peso que el cafetero ponga, el Gobierno contribuya con una plata, como se hizo con el programa del adulto mayor.

¿Una plata para el Fondo del Café o para la vejez?

Para la protección social mínima.

¿La contribución de 6 centavos por saco de café cuánto produce?

100 millones de dólares, unos 300.000 millones de pesos.

¿Y el centavo y medio más que usted propone?

Más o menos 90.000 millones.

¿Usted es partidario de eso?

Yo, sí. Pero hay que proponérselo a los cafeteros y al Congreso porque tiene que ser por ley.

¿Está preparando el proyecto?

Todavía no hay nada diseñado, y la idea está basada en una necesidad sentida de los productores más pobres y que están ya mayores. Mire, Yamid: la gente tiene que vender la finca para poder pasar los últimos años de la vida.

¿Eso está ocurriendo?

Sí, y eso no puede pasar. Hay que ver qué hacemos para que el cafetero joven empiece a ahorrar desde ya. Ahora bien: esto es una idea dentro de algo que es mucho más grande, y es la formalización laboral del campo. Hoy, el campo está un poco a la merced de nada. Todo el tema de protección social lo hemos abandonado. Si se aplicara todo el régimen de protección social de la ciudad, en el campo nadie aguantaría. El campo se maneja hoy desde el punto social de una manera muy distinta. La gente no hace las contribuciones. ¿Por qué? Porque no le queda plata. Nosotros hemos venido trabajando con el Ministerio del Trabajo y proponiendo que empecemos a estudiar una reglamentación para el campo.

¿Y cómo sería la propuesta?

Ya la presentamos al Ministerio. Hay que analizar los riesgos que corre, por ejemplo, un cafetero que contrata a alguien y no lo tiene afiliado a ningún régimen de protección: ni pensional, ni de salud ni de riesgos laborales. Si usted llega y contrata a alguien para que le haga una labor en el campo, cualquiera que sea, y se llega a accidentar, pierde la finca porque ese señor no tiene ninguna cobertura ni afiliación en el régimen actual. No hay regulación hecha hoy para esos casos. No existe un régimen que recoja la realidad rural del país. Es indispensable estudiar eso.

¿Qué respuesta ha encontrado del Gobierno?

Buena. Hemos estado trabajando con la ministra Clara López en una propuesta que esperamos poder sacar adelante.

¿Cuál es la propuesta concreta?

Crear un esquema de protección distinto para el campo. La Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC) está también trabajando el tema con nosotros y con la Organización Iberoamericana de la Seguridad Social. También hemos hablado con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), para crear un sistema de protección para la dignificación del campo. De pronto, en el fast track se puede presentar el proyecto, porque lo que hagamos para el campo lo hacemos para la paz y la reinserción.

La Corte Constitucional acaba de limitarlo a lo estrictamente necesario para lograr una paz estable y duradera…

Usted no va a pacificar el campo si no tiene un esquema de formalización laboral con seguridad social, que no es el mismo que tenemos en Bogotá. Hay que darle viabilidad, y nada mejor que hacerlo rápidamente.

Al margen de esto, ¿qué otro tema le preocupa de la situación cafetera?

La incertidumbre. Al cafetero le gustaría tener siempre un precio que cubra sus costos de producción y produzca rentabilidad; necesitamos corresponsabilidad de la cadena cafetera. Voy la próxima semana a Suiza a hablar con Nestlé, para pedir que toda la cadena de café sea responsable de que a todos nos vaya bien.

¿Cuál es la propuesta completa que va a llevar?

Les diré lo siguiente: mi aspiración es que mi costo de producción son 700.000 pesos. Si nos reconocen esta realidad, siempre tendrán café suave.

Usted no va a pacificar el campo si no tiene un esquema de formalización laboral

¿Eso sí será fácil de lograr?

Es del interés de ellos que el productor de Colombia tenga un negocio rentable para que siga produciendo; para que el consumo de café, que está creciendo, tenga suficiente materia prima hacia el futuro. Al año 2050, vamos a necesitar 50 millones de sacos más, ¿de dónde los vamos a sacar como industria si la producción no es sostenible?

¿Pero qué interés pueden tener Nestlé y las demás industrias cafeteras del mundo en aumentar el precio de compra?

Hoy no sería aumentar el precio de compra.

¿Entonces sería qué?

Comprometerse a que si se cae, nos mantienen esos niveles. Hoy en día, la palabra más usada por toda la industria es un tema que se llama sostenibilidad. Eso tiene tres dimensiones: medioambiente; dimensión social: que no haya niños trabajando; la asociación, y una dimensión económica: que eso sea un negocio. A eso es a lo que les estamos apuntando. Mire a Nespresso: tienen hoy un negocio en Colombia que cubre casi 40.000 productores, y a cada productor le dice: trabajemos en la parte ambiental de su finca, trabajemos en la parte social, y yo le pago suficiente para que usted siga produciendo. Yo le compro el café a un nivel que no sea inferior al costo de producción. Del Foro de Países Productores, que vamos a realizar en julio para celebrar los 90 años de la Federación, eso va a salir como recomendación general.

¿Será una declaración de los países productores?

SÍ. Para que miremos la posibilidad de tener corresponsabilidad en la cadena.

Es decir, ¿es una especie como de resurrección del pacto cafetero?

No. Acuérdese de que el acuerdo era con los países, y esto es con la industria.

Y la industria no dirá: ¿a cambio de qué?

A cambio de que nosotros podamos seguir en el negocio. ¿Cómo atraemos una nueva generación si no es así? Viene la generación de relevo. ¿Cómo atrae uno nuevos cafeteros si el negocio no es bueno hacia adelante? Uno de los problemas hoy de traer gente joven es que el papá le dice al muchacho: mire, sálgase de aquí, no sabemos qué pasará mañana; más bien busque otro negocio.

Es decir, ¿a cambio de garantizar que la industria productora continúe?

Sí. Los industriales van a tener más demanda. Van a necesitar más café, y si no se comprometen con los países productores, ¿de dónde lo van a sacar?

¿Usted ha hecho sondeos?

Lo único que le puedo decir es que ya hay tostadores haciéndolo.

¿Cuál es el futuro del café de Colombia?

Futuro brillante si somos capaces de convencer a la industria de que hay que pagar lo suficiente por el café de Colombia.

¿Cómo van las tiendas Juan Valdez?

Muy bien. Cerraron positivas el año pasado, y ya tenemos 350. Aspiramos a llegar a 500 para el año 2020.

¿Qué va a hacer el Foro Mundial del Café que usted está organizando para julio?

Vamos a analizar en primer lugar los problemas inherentes a la caficultura; habrá panelistas de la estatura de Jefferey Sachs, un experto en economía de fama mundial, consejero de la ONU. Sachs fue incluido dos veces por la revista ‘Time’ como uno de los cien líderes más influyentes del mundo. Vamos a mirar temas como cambio climático, mano de obra, volatilidad de los precios, generación de relevo, productividad y sostenibilidad.

¿La que usted aspira a que sea la gran conclusión del Foro cuál es?

Corresponsabilidad de la cadena.

¿Y cómo hará para subir el consumo interno del café?

Ha sido una de mis grandes frustraciones desde que entré a la Federación. Ya, con las tiendas, hemos vuelto el café un producto de moda.

¿Cuánto consumimos?

1,8 kilogramos por persona, que es mucho menos de lo que consumen en Brasil (4,5) o de lo que consumen en los Estados Unidos, que es 5, o de los países escandinavos, que consumen 12. Si nosotros llegáramos al nivel de Brasil, nos tomaríamos casi 4 millones de sacos. Eso sería lo ideal.

¿Y por qué el café interno, de consumo interno, no es en general bueno?

Porque ha sido la tradición que el café excelso sale para exportación y lo que queda son los cafés con algún pequeño defecto, y al final, la materia prima es diferente a lo que es la materia prima del café de exportación, pero hoy ya se encuentran en los supermercados cafés especiales.

 

Por YAMID AMAT- Publicada  El tiempo

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