Los cafés de origen representan el sabor de una finca o de una región, según la Federación Nacional de Cafeteros. | Por: Yenifer Aristizábal

Decenas de campesinos llevan décadas cultivando unos cafés que hoy en día están en auge: los cafés especiales. Su valor radica no solo en su aroma, sino en la historia de ese nuevo protagonista y esos nuevos territorios ocultos.

Para Omar Jiménez, su café es especial “es un café agradable; tanto, que es un alimento”, dice en una de las mesas de la tienda de Asdesebri, en el municipio de Briceño, norte de Antioquia. En esta tienda se prepara su café con marca propia, ‘La paz silenciosa’, y la marca de la asociación de caficultores a la que pertenece ‘Coofebri’.

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Omar es oriundo de Valdivia, al norte antioqueño, y su trayectoria con el café se ha dado gracias a una apuesta por la legalidad. Dejó atrás los cultivos de coca y desde su finca, en la vereda El Turcó, trabaja pacientemente la calidad de su café.

“En este momento tengo el mejor café de Briceño y quiero sacar el mejor de Antioquia”,

asegura decididamente y añade

“porque el que tiene el mejor café del mundo es un caficultor igual a mí con una finca igual a la mía”.

Omar Jiménez junto a su maquina par procesar el café / smiley FOTO: Éver Aleán

Omar saca un café denominado ‘De origen’; este tiene una sola fermentación, procede de los mismos palos de café y tiene una misma calidad de taza. “’Paz silenciosa’ es prácticamente mi segundo nombre. A mí alguien me quiso comprar la marca de café, pero si la vendía ¿dónde quedaba Omar Jiménez?”, cuestiona y asegura que le han ofrecido hasta dos mil millones de pesos por la marca y que, pese a la estrechez económica, el valor simbólico de ‘Paz silenciosa’ es mucho más poderoso.

“Este café no tiene precio”, es la frase que repite permanentemente en su cabeza. Para él, su historia y el símbolo que representa es la mayor herencia para sus hijos. Ellos están sembrando y yo les dejo el legadode que sigan sembrando porque saben que no pueden dejar esto, lo que también dejarán para mis nietos”,concluye.

 CÓMO COMENZÓ TODO 

Desde hace años Colombia ha sido pionera en la industria global de los cafés especiales, al apostar primero por un origen único de café 100 % colombiano, y posteriormente al promover la gran variedad de granos especiales altamente diferenciados que produce.

Aunque son granos únicos y de características excepcionales, el hecho de que estén recién tostados, apropiadamente elaborados y, al servirse, queden bien preparados logran esa magia que los hace de exportación. 

FOTO: Yenifer Aristizábal

De tal resorte es su especialidad que desde 1986 se dio inició al trabajo de los cafés especiales. Y de estos se hace un análisis cualitativo referido a su cuerpo, acidez, balance, suavidad y complejidad en el sabor.

No se tiene certeza de cuántos cafés especiales existen en el país, lo que sí se sabe es que ahora son preferidos por los clientes nacionales e internacionales que, al mismo tiempo, quieren conocer la historia que hay detrás de la producción de estos y cómo el productor llegó a esa calidad, asegura Iliana Delgado Chegwin, coordinadora comercial de Cafés Especiales de la Federación Nacional de Cafeteros.

UNA FERIA ESPECIAL 

Cada año se realiza en Colombia la feria de cafés especiales más importante de América Latina y el Caribe. En esta se catan cafés provenientes de todo el país, donde expertos los prueban y valoran sus atributos; también, se subastan en vivo microlotes (el grano de una finca y de una familia productora específica) de la última cosecha. La más reciente se realizó en octubre de 2018.

Esta es una oportunidad para que los caficultores vendan sus productos en el mercado especializado. Los precios de un café especial varían, pero en esta feria se conocen ejemplos de lo que se puede alcanzar: un microlote de Tolimma recibió un precio de 20 dólares por libra, en subasta internacional.

Estos fueron expuestos en salas de catación para que clientes nacionales e internacionales que estuvieran interesados en participar en la subasta en vivo pudieran probarlos, lo que facilita que los mejores cafés de Colombia sean visibilizados ante compradores nacionales e internacionales y mejora sus precios.

Esta feria es organizada por la Federación Nacional de Cafeteros (FNC) en asociación con el Centro Internacional de Negocios y Exposiciones de Bogotá (Corferias) y su primera edición fue en 2008, en el departamento de Huila.

Por semanarural.com

 

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