Sus planes son volverse profesional en algo ligado a la caficultura. Por ahora seguirá compartiendo experiencias como barista en Salento, un lugar mágico para trabajar.

Edwar nació en Cali, vivió tres años en el Chocó, pero la mayoría de su vida ha transcurrido en Armenia. Es quindiano de corazón, pues piensa que uno no es de donde nace, sino donde se hace. En el corazón del Eje Cafetero estudió el bachillerato y se vinculó al SENA para hacer un técnico de mesa y bar.

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Hace seis años trabaja en Café Jesús Martín, un proyecto que cuida, selecciona y transforma el grano de café en un valioso producto. Empezó haciendo la práctica gracias a una profesora que vio en él futuro en el barismo. Edwar empezó en este reconocido café de Salento y ahí sigue.

Aún recuerda ese primer día en que tuvo la oportunidad de ver cómo tostaban y seleccionaban el café, algo que le llamó mucho la atención. Todos los días han sido de aprendizaje: conocer las diversas preparaciones, fortalecer sus prácticas de atención al cliente, profundizar sus conocimientos del grano. “Lo chévere en mi paso por acá es ver el crecimiento de la empresa; se ha ido formando y convertido en insignia no solo del municipio, sino del departamento. Es un proyecto muy familiar, y se le ha dado oportunidad a mucha gente”, cuenta.

Café Jesús Martin es reconocido por el calor humano y por hacer sentir especiales a las personas y clientes. Para Edwar es muy gratificante representar a la empresa de la mejor manera. Su trabajo ha dado un giro: ahora está en una etapa en que puede enseñar y no ve a los clientes solo como tales, sino que se esmera para brindar experiencias mediante preparaciones de café, no solo ofrecer una taza.

No es la primera vez que este barista concursa en campeonatos: empezó en 2014, pero quedó descalificado por pasarse de tiempo. Pasaron dos años y en 2017 quedó sexto. Este año nuevamente se presentó en el concurso regional CentroNorte y quedó campeón, lo que le dio el pase automático al Campeonato Nacional, donde más lejos ha llegado.

Cree que es la confianza lo que le permitió avanzar tanto y también el acompañamiento de Henry Patiño, quien a él y sus compañeros los motiva a participar en este tipo de
ventos; una persona inspiradora que tiene fe en lo que pueden hacer.

No esperaba quedar subcampeón. Ese día, cuenta, le ganó la emoción y se desconcentró un poco; pensó que ocuparía el sexto lugar. Considera que fue un triunfo gracias a todos los que lo acompañaron y se involucraron en su proceso; un momento donde todas esas energías que se juntaron surtieron efecto.

También lo ayudó su oficio diario como barista en el café, pues el entrenamiento es constante, sumado a la preparación tres meses antes para trabajar el discurso y cómo expresarse.

Algo importante en todo este proceso fue la selección del café con el que participó. Pudo usarlo tanto en el regional como en el nacional. “La familia Álvarez nos abrió las puertas de su finca; la Cooperativa de Caldas estuvo muy involucrada”, anota. Fue muy grato para él trabajar con un geisha de Anserma, un café cuyo proceso de tostión fue fundamental para obtener el segundo lugar. Está convencido de que sin un buen café, no se logra el resultado.

Explica que para escoger el indicado dentro de ese rico universo de productos en Colombia, se realizó una catación y se decidió entre todos el que mejor pudiera funcionar para lo planeado.

Durante 15 minutos preparó 4 espressos, 4 bebidas con leche y 4 de autor. Su bebida fue una saturación de sabores similares al perfil de ese café: mezcló miel de rosas con un helado de caña de azúcar, preparado por él mismo; la mezcla generó una nueva sensación a miel de abejas. Esta bebida fría se caracterizó por su sabor a mandarina, hierbabuena y miel. El espresso fue una bebida suave y aromática, y la bebida a base de leche logró sabores a limón, dulce de leche y residuales acaramelados.

Edwar no imaginaba que el café pudiera cambiar tanto su vida, tanto en lo personal como en su estilo de vida. Mira hacia atrás y ve cómo ha superado todas las  dificultades y por eso asegura que ahora es una mejor persona y está agradecido por eso.

Sus planes son volverse profesional en algo ligado a la caficultura. Por el momento seguirá compartiendo experiencias en las dos tiendas del Café Jesús Martin que hay en Salento, un lugar mágico para trabajar. Para Edwar es un honor representar al municipio, el departamento, el proyecto y quienes lo apoyaron.

“Estamos muy motivados para el otro año y esperando una oportunidad de representar en China a Colombia en un campeonato”, afirma. Espera eso, conseguir el café que llevaría y planeando que las cosas se den.

El subcampeón barista piensa que el conocimiento es mejor cuando se comparte y le gustaría algún día enseñar su conocimiento a los que ingresan al mundo del café, retribuir lo que algún día le dieron.

 

 

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