Distantes mil kilómetros del territorio continental están las islas pobladas de San Cristóbal, Santa Cruz e Isabela en la provincia insular de Galápagos, en ellas se cultiva el café desde 1869. Se ha comprobado  que su ecosistema favorece la obtención de café  arábigo de excelencia, pues se estima que sus altitudes de 300 metros sobre el nivel del mar equivalen a los 1.200 que corresponden a cafés de altura  continental. Factores como la corriente fría de Humboldt, el régimen de lluvias y la calidad de suelos de origen volcánico influyen favorablemente. El beneficiado  por vía húmeda, la prohibición de aplicar agroquímicos en el Parque Nacional Galápagos, la baja incidencia de problemas fitosanitarios y la ausencia de la peligrosa broca del grano, forman parte de un manejo  racional que también contribuye  para obtener  el café de esta calidad.

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Pese a ocupar una mínima parte de  esta reserva natural, la fama de su café ha trascendido  más allá  de las fronteras nacionales, ubicándose dentro del grupo de los Cafés Especiales catalogados como de Origen y de Conservación por producirse en una región de reconocido  valor histórico, sociocultural y ecológico.

Estas características le dan precio preferencial entre los consumidores de los países importadores luego de  obtener la licencia de tres reconocidas certificadoras orgánicas internacionales que facilitan su introducción a los mercados más exigentes del planeta.

Para conseguirlo, la empresa Expigo rehabilitó  y renovó cientos de hectáreas de viejas plantaciones especialmente  en San Cristóbal,  y la  organización ecologista Conservación Internacional  en Santa Cruz se preocupó de dotar a los cafetales de  sombra con especies forestales nativas y endémicas en peligro de extinción. En el 2007-2008, pruebas realizadas para determinar la calidad organoléptica del café proveniente de las tres islas, encontraron que los perfiles sensoriales son de cafés equilibrados, uniformes, con buena acidez y cuerpo similares a las presentadas por los mejores  arábigos de especialidad de diferentes regiones del mundo. La calidad sensorial según los catadores se dio en este orden: Isabela, San Cristóbal y Santa Cruz.

Su posicionamiento  como una marca país es favorecido por la imagen mundial que representa todos los  encantos de sus emblemáticas  islas. Su mercado crecería  especialmente en la Unión Europea, cuyo acuerdo comercial presenta indicadores favorables en el primer año de vigencia. Esta iniciativa privada, que surgió forzada por la crisis mundial del café, debería servir  para  replicar en otras zonas productoras del aromático café arábigo principalmente en Manabí, Loja y El Oro, con elevada riqueza geográfica y cultural, asociando al cultivo con lugares, historias o leyendas que le darían un alto potencial para impulsar la línea de los cafés especiales del Ecuador.

 

*Investigador Categorizado SENESCYT | Publicado por eldiario.ec

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