El relevo generacional y la aplicación de los avances tecnológicos, para que la caficultura se mantenga como un sector agrario rentable y sostenible, inspira iniciativas en diferentes ámbitos para que esos objetivos se cumplan.

Publicidad

Según datos oficiales de la Federación Nacional de Cafeteros, la preocupación por estos temas emana por ejemplo en la diminución de las familias vinculadas a la producción del grano. En Antioquia, mientras en 2013 llegaba a 90.213, en 2017 la cifra cerró en 82.702, y el dato a este año terminó en 79.457, es decir una disminución de 11,9 %.

Y lo anterior se agrava con una edad promedio de trabajadores que ronda los 53 años, así como la bien sabida necesidad de suplir la queja regular del déficit de jornaleros que trabajen en el campo. En la cosecha pasada, la cifra que circuló incluía la necesidad de 40 mil trabajadores solo para Antioquia.

Es así como la Alianza por el Café de Antioquia activó una iniciativa para convocar a 1.200 jóvenes, entre 18 y 35 años, en doce municipios para que reciban formación en temas relacionados con la producción del grano.

Fredy Pulgarín, director de Desarrollo Empresarial de la Cámara de Comercio de Medellín, precisó que la inversión en la primera fase, que se ejecutará este año, es 2.175 millones de pesos.

La estrategia denominada Programa Educativo del Café (PEC), se inició el miércoles en el municipio de Amalfi, en el Norte antioqueño, donde 86 participantes conocieron la oferta de formación integral.

“El clúster del café identificó nichos de mercado dispuestos a pagar un mayor valor por el grano de buena calidad, lo que requiere un recurso humano calificado y el reto grande es formar gente para eso”, añadió.

El otro desafío es el desarrollo del mercado, pues de nada serviría tener personal capacitado en un producto de alta calidad que consume. La apuesta es identificar las fortalezas y potencialidades de quienes tengan alguna afinidad por el café: productores, futuros catadores, baristas y tostadores, o emprendedores (ver Informe).

Innovando en las aulas

Mientras el clúster y sus aliados estratégicos consolidan el PEC, estudiantes de ingeniería electrónica de la Universidad Nacional presentaron un dispositivo electrónico que facilitará la detección de los granos atacados por el insecto conocido como la broca. “Ulimcafé” ayuda al agricultor en la selección, a diferenciar con precisión los granos deteriorados, una tarea que hasta ahora se hacía manualmente.

Se estima que el valor de cada dispositivo es de 1,5 millones de pesos.

Según el Centro Nacional de Investigaciones de Café (Cenicafé), en 2015 el 14,7 % de pérdidas de la cosecha se debió a infestación de broca.

Por FERNEY ARIAS JIMÉNEZ | Periodista de economía de El Colombiano

Añade un comentario