Hay preocupación en este sector agrícola por la pérdida de rentabilidad del cultivo; se prenden las alarmas; países productores con diálogo informal para tomar decisiones.

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El descenso del precio internacional del café y la volatilidad del dólar, que ayer tuvieron una leve recuperación, tienen en alerta a los cultivadores colombianos del grano.

El valor de la carga de 125 kilos esta alrededor de los 700.000 pesos, es decir, el precio piso de los costos de producción, lo que indica que el negocio está muy cerca de regresar a las trágicas épocas en las que esta actividad generaba pérdidas.

Según la Federación Nacional de Cafeteros, el precio internacional cerró ayer en 1,19 dólares por libra para el llamado contrato ‘C’ del grano colombiano, en tanto que la cotización interna está en $729.000. 

En ambos casos, las cifras equivalen a un retroceso de dos años, pues a comienzos de mayo del 2016 se reportaron datos similares sobre el mercado de este producto.

Vale la pena destacar que este precio internacional es parte fundamental de la fórmula para el pago del precio interno, que se fija teniendo en cuenta el comportamiento de variables de mercado, como las cotizaciones en la bolsa de Nueva York, para el llamado ‘contrato C’, a lo que se suma la prima por la calidad que se le reconoce al café colombiano frente a los demás cafés en el mercado. También se tiene en cuenta la tasa de cambio (el peso colombiano frente al dólar estadounidense).

La cotización interna ha registrado un promedio de 758.000 pesos por carga de 125 kilos durante lo corrido de este año

“No ha caído de 700.000 porque la combinación de tasa de cambio y cotización internacional da por encima”, anotó Roberto Vélez, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros.

El precio promedio de la carga en el 2017 fue de 818.000 pesos, mientras que en 2016 la cifra fue de 830.000 pesos.

Ahora, esta caída en el precio internacional tiene varias explicaciones, dijo Vélez a Portafolio.

“Los Fondos de Inversión se han metido de manera pronunciada en el segmento de productos básicos (commodities). Han sido vendedores de contratos y esto ha mantenido presionada la cotización.

“En segundo lugar, este año corresponde con el año de cosecha alta en Brasil, Que tradicionalmente se mueve entre un año de cosecha baja y el siguiente alta. Esta cosecha empezará a recogerse en junio. Todavía no sabemos el tamaño, pero se habla de una cosecha récord de alrededor de 60 millones de sacos.

“Por último, los inventarios en manos de los países consumidores siguen siendo altos”, anotó el dirigente gremial.

En las cuentas de la Organización Internacional del Café (OIC) las existencias certificadas en los mercados de futuros de Nueva York son de 2,24 millones de sacos, mientras que en la de Londres totalizan 1,79 millones. El primero creció y el segundo bajó.

Ese mismo gremio mundial cafetero indicó que –al cierre del 2017– el precio de los cafés catalogados como ‘suave colombiano’ cayó 19 por ciento, al pasar de 177,85 a 144,09 centavos de dólar por libra entre noviembre de 2016 y noviembre de 2017, mientras que el precio del café robusta (cuyos principales productores son Vietnam y Brasil), cayó 12 por ciento en el mismo periodo. 

Por otra parte, los bajos precios terminan por afectar las finanzas de los productores y las del Fondo Nacional del Café.

Para la Federación, “los cultivadores están muy preocupados” porque a estos niveles de precio interno resultante de una cotización internacional baja y una tasa de cambio revaluada, la actividad cafetera perdió cualquier asomo de rentabilidad y se convierte en un negocio que da pérdidas.

Por el lado del Fondo Nacional del Café (la cuenta parafiscal del sector) ya habíamos realizado las coberturas de tipo de cambio. 

Cuestionado acerca de si esta es una situación coyuntural o que pudiera extenderse por tiempo indefinido, el gerente de la Federación reconoció que aunque los precios actuales en materia internacional se cotizan bajos, la situación de oferta y demanda daría para tener en este momento niveles superiores.

Vale la pena resaltar que no todo el volumen de exportaciones cafeteras colombianas, que el año pasado fueron de 12,9 millones de sacos de 60 kilos, no reciben el mismo precio (hoy deprimido), pues entre el 35 y el 40 por ciento de este volumen que recibe bonificaciones por tratarse de cafés especiales. También vale la pena recordar que en este momento no hay cosecha en el país, pues la ‘mitaca’ se recolectará entre abril y mayo.

Por último, al parecer el tema de los bajos precios ha trascendido entre los países productores que han mantenido un diálogo permanente analizando qué medidas podrían tomar 

Como aliciente a este tema, el informe ‘Coffee: World Markets and Trade’, del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (Usda), indica que los precios podrían recuperarse este año.

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