El famoso café Kopi Luwak, originario de Indonesia, alcanza un precio en el mercado de 450 euros el kilo: su complejo y sorprendente proceso de elaboración a partir de la digestión de la civeta y su aroma suave lo hacen único en el mundo. El secreto tras el café más caro del mundo se prepara con granos de café parcialmente digeridos y defecados por estos animales.

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Muchos expertos dicen que no se puede juzgar el sabor de este extraordinario café hasta el tercer trago, cuando el paladar ya se ha habituado a la insólita y nueva sensación. Aseguran que es entonces cuando realmente se puede apreciar el sutil y suave aroma de esta exquisitez de origen indonesio.

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La sorpresa para muchas personas llega cuando se conoce el origen del café Kopi Luwak: se obtiene de las heces de la civeta, un animal endémico del sureste de Asia y África Subsahariana, y que encuentra las bayas de café parte fundamental de su alimentación.

La razón de hacerlo el café más caro del mundo se encuentra en su elaboración y su sabor. El proceso de preparación empieza desde la misma digestión de bayas por parte del pequeño mamífero y, tras ingerirlas, su estómago se encarga de eliminar la primera de las cáscaras de las granos de café.

 

Durante el tránsito por sus intestinos, se produce además una modificación química que afecta directamente a los granos de café, haciendo que se reduzca la acidez, aprovechando los ricos azúcares y dejando un aroma con gusto a caramelo o chocolate como ningún otro en el mundo.

Esencialmente, estamos aprovechando los excrementos de un mamífero para hacer café, pero lo creas o no, es totalmente saludable. Después de que una civeta come y defeca las bayas de café maduras, se recolectan, lavan y procesan. ¿El resultado? Una taza de café con un sabor bastante inusual y raro.

Granos de café. Imagen: Pixabay

¿De quién fue la idea?

Todo esto puede llevar a preguntarse de quién fue la idea de probar excremento de civeta. Pues bien, el origen se remonta unos siglos atrás, cuando Indonesia era colonial holandesa. Los nuevos residentes establecieron plantaciones de café, pero prohibieron a los campesinos indígenas recoger el fruto para su beneficio o uso personal. Empezaron entonces a recolectarlos directamente del suelo, donde la civeta los depositaba prácticamente intactos tras digerirlos.

Gracias al desarrollo de la industria de Kopi Luwak, los lugareños empezaron a proteger a estos mamíferos por su valioso excremento. Y es que las enzimas digestivas de las civetas cambian la estructura proteica de los granos de café, lo cual elimina algo de la acidez y permite preparar una bebida más suave.

POR ecoDiario.es

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