La oferta creciente de la subregión, tras reponerse de su crisis por plaga de la roya, agitará el mercado mundial y atenuaría la posibilidad de lograr mejores precios.

El precio que pagó Centroamérica por la afectación de la plaga de la roya de comienzos de esta década dejó a la subregión totalmente marginada del escenario cafetero mundial.

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Este fue tasado así por Promecafé, una organización de cooperación regional cafetera que funciona allí: 600.000 hectáreas infestadas por la plaga, 373.000 empleos perdidos, 500 millones de dólares en pérdidas y más de 2,7 millones de sacos de café que dejaron de recogerse.

Hoy, ya superada, controlada y casi erradicada la plaga, están comenzando a verse los resultados de su programa de renovación de cafetales.

El proceso de recuperación llamó tanto la atención que ha sido motivo de análisis por parte de la unidad de investigación agrícola del banco holandés Rabobank y de una nota de prensa publicada esta semana por el diario británico The Financial Times.

Por su parte, el último reporte, de cierre del año civil 2017 enviado a Portafolio por la Organización Internacional del Café (OIC) detalla la recuperación de la producción de la subregión centroamericana.

Honduras, por ejemplo, marca la pauta con un crecimiento del 33 por ciento, mientras que México lo hace con el 24 por ciento y Nicaragua registra casi el 9 por ciento; Guatemala, por su parte, mantiene un modesto crecimiento del 2,6 por ciento.

Solo Panamá, Costa Rica muestran indicadores negativos, en la medida que muchas de sus actividades agrícolas son ampliamente diversificadas y no se centran en el café.

“La producción de café en Honduras superó a Etiopía como el tercer productor de arábiga el año pasado detrás de Brasil y Colombia”, dice el reporte de diario Financial Times, mientras que el analista de café de Rabobank, Carlos Mera, indicó que las ventas desde Honduras han sido fuertes y superiores al nivel del año pasado.

“Rabobank pronosticaba originalmente que la producción del país para el 2017 alcanzaría un total de 6,5 millones de sacos de 60 kilos, un descenso desde un máximo histórico de 7,2 millones, pero ha revisado su estimación a un nuevo récord de 7,3 millones”, dice la nota de The Financial Times.

El diario británico indica que las perspectivas de una mayor producción hondureña este año, junto con las de otros productores centroamericanos, así como también de Vietnam, están pesando sobre los precios del café, que se espera reflejen una mejora.

Ahora, el comportamiento de los precios es relativo, en la medida que la ley de la oferta y la demanda indica que a mayor oferta de esas materias primas, los precios tienden a normalizarse y, en muchos casos a caer.

Por ejemplo, reportó la OIC, que durante el año 2017, los precios de todos los tipos de café tuvieron una caída generalizada; otro ejemplo, indicativo compuesto (de referencia para la OIC) cayó 2,8 por ciento; en la categoría de suaves colombianos la merma fue de 1,7 por ciento; los ‘otros suaves cayeron 2,5 por ciento, mientras que los naturales brasileños reportaron una baja de 2,3 por ciento. La merma más fuerte, de 4,1 por ciento  fue para el café robusta.

Igualmente, en las bolsas, las caídas reportadas fueron –3,6 y –3,9 por ciento para Nueva York y Londres, respectivamente.

Por su parte, la producción mundial creció 0,7 por ciento, al pasar de 157,6 a 158,7 millones de sacos.

La prospectiva de cosecha la publicó hace tres semanas el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (Usda) en su informe ‘Coffee: World Markets and Trade’, donde indica que la subregión colocará 600.000 sacos a la producción de este año, sumados a los 20,2 millones de sacos del año pasado.

El reporte de Usda llama la atención acerca de Honduras, diciendo que los 7,66 millones de sacos que produjo ese país obedecen a una mayor productividad de los cafetales, es decir, más producción por unidad de superficie.

A su vez, ese país ayudó a incrementar en 1,1, millones de sacos los inventarios mundiales de café.

“La producción actual de café hondureño es el resultado de los nuevos árboles que se plantaron después de que los productores centroamericanos se vieron afectados por la propagación devastadora de la enfermedad de la roya del café”, indicó The Financial Times, citando a uno de los comerciantes de café de Comexim, una empresa centenaria brasileña dedicada a la comercialización mundial de café.

“Antes del estallido de la roya del café, la producción en Honduras crecía alrededor de 6,8 por ciento al año, alcanzando 5,88 millones de sacos en el año cafetero 2011/12.

 

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