Viernes, Julio 28, 2017
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Boyacá, tierra de café




Reconocido a nivel nacional e internacional, el grano cultivado en este departamento busca industrializar su producción y abrirse un espacio en las grandes superficies.

El gremio cafetero de Boyacá, con apoyo de la Gobernación, tiene proyectada la construcción de un centro para que los jóvenes aprendan sobre los procesos industriales del café. / iStock.

En las verdes montañas boyacenses también se cosecha el mejor café del mundo, un grano que ya alcanzó reconocimiento internacional por su sabor, pero está en proceso de industrializar su producción para competirles a gigantes cafeteros como Quindío y Caldas.

Los cultivos de Boyacá no son solamente de papa. Esta tierra fértil es el escenario ideal para que el producto estrella de Colombia crezca y alcance nuevos mercados aún sin explorar. El Valle de Tenza, una de las regiones más bellas de nuestro país, encuentra en el café una nueva oportunidad para que sus campesinos salgan adelante con el esfuerzo de sus manos y el ingenio de un pueblo que aún cree en las oportunidades que ofrece la vida en el campo.

Actualmente son más de 700 familia que viven de la siembra, recolección y procesamiento de este producto. Una población que, luego de 80 años trabajando de forma individual y artesanal, hoy se comienza a agremiar para alcanzar un objetivo común y estandarizar la calidad de su café a través del desarrollo y la adopción de la tecnología.

Ramiro Villalobos, representante legal de Cannor Oriental, corporación que reúne a los caficultores del Valle de Tenza, está convencido de que Boyacá tiene la materia prima para convertirse en la nueva potencia cafetera, y por eso trabaja cada día en reivindicar la imagen del campesino a través de una transformación generacional que ya comienza a dar sus primeros frutos gracias a la inversión del Estado y la empresa privada.

“La siembra de café no es nueva en Boyacá. Son más de 80 años de historia cafetera pero desde hace poco nos estamos organizando para incursionar en el mercado con procesos industrializados que estandaricen la calidad del producto. En este punto, las diferentes organizaciones de caficultores han sido un factor determinante porque ahora las familias no trabajan cada una por su lado, sino que hacen parte de una cadena de producción que a futuro será altamente competitiva”, señala Villalobos.

Pero más allá de la calidad del café boyacense y la construcción de un modelo de negocio rentable a través de la industrialización, el valor diferencial de este proyecto pasa por la responsabilidad ambiental que el campesino de esta región profesa por su tierra. Para no desperdiciar recursos naturales y reducir la contaminación de los procesos de poscosecha, por ejemplo, el gremio cafetero de Boyacá viene adelantando un proyecto de centralización en toda su línea de producción con el ánimo de proteger la tierra, optimizar el agua y producir la menor cantidad de desechos posibles, reutilizados como abono en otras plantaciones. Un ejemplo de sostenibilidad.

El futuro está en el campo

Uno de los proyectos más ambiciosos de las asociaciones cafeteras de Boyacá es reivindicar el campo y motivar a las futuras generaciones a que no migren a las ciudades por falta de oportunidades, un fenómeno mundial que a largo plazo afectará la oferta de alimentos orgánicos.

Al respecto, Ramiro Villalobos opina que es importante el acompañamiento y promoción del sector público y la creación de proyectos que animen a los jóvenes a convertirse en empresarios del agro. Que los jóvenes idealicen su proyecto de vida en torno al campo depende del éxito de las actuales generaciones productivas en la mecanización de los procesos productivos, la formalización del empleo en el sector rural, sueldos dignos y oportunidades de crecimiento y educación.

“La tarea de nosotros es cautivar a los jóvenes para que vean en el agro una oportunidad para salir adelante. Que vayan a las ciudades, se conviertan en profesionales y regresen como empresarios visionarios. La vida en el campo para las futuras generaciones no puede ser la misma que la de nuestros abuelos, tenemos que romper con el esquema del campesino boyacense, y eso es lo que estamos buscando desde el gremio cafetero”, finaliza Villalobos.

Por: jairo andrés cárdenas a. – elespectador.com
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